Juan Hernández, consejero delegado de Grupo Paloma y Presidente de la Sectorial de Tomate de PROEXPORT, repasa con FHMURCIA cómo se está desarrollando la campaña de tomate en la Región, con todos los retos a los que se enfrentan los agricultores, desde la competencia de terceros países hasta los que han surgido repentinamente por el conflicto en Oriente Medio, que, al cierre de esta edición, aún se mantiene.
Pregunta- Háganos un balance de cómo se está desarrollando la campaña.
Respuesta- Está siendo una campaña muy compleja por la climatología, especialmente por la humedad, la lluvia y unas temperaturas más frías que en la anterior en las mismas fechas, que han causado daños. Por otro lado, no ha habido una incidencia muy grande de plagas. Sí que hemos notando un incremento de costes de producción en diferentes factores, como en los salarios, pero sobre todo en las semillas. Todo esto nos hace seguir con preocupación la actualidad internacional, con el conflicto en Oriente Medio, que ha hecho que todo saltase por los aires cuando la situación estaba, más o menos, estabilizada. Ya empezamos a notar un incremento de costes, desde el transporte, sin ir más lejos, a cualquier otra materia, combustible, derivados del petróleo, lógicamente, fertilizantes, fitosanitarios.
P. – ¿Y en cuanto a volumen de producción, superficie y valor?
R. – La superficie se mantiene, e incluso puede que haya subido un poco. La producción también estaba yendo similar e iba bastante bien, pero ahora en marzo hemos vivido un frenazo, consecuencia del clima de enero y febrero. Por otro lado, los precios no son mejores que en la campaña anterior, dependiendo de la especialidad, pero podemos decir que están a niveles parecidos al año.
P. – ¿Cómo están funcionando las exportaciones? ¿Se mantiene el consumo en Europa?
R. – Las cifras son similares, y siguen predominando los países europeos y el Reino Unido. Sin embargo, estamos notando una tendencia en todos los países europeos a cada vez una entrada más de tomates de países terceros, incrementando su entrada y su venta, más bien reduciéndose la venta de producciones de países europeos. Esa es la realidad. Es evidente que países como Marruecos y Turquía han incrementado la entrada de productos en la Unión Europea, sin ningún género de duda.
P. – ¿Con qué ventaja juegan estos tomates de terceros países comparándolos con los españoles?
R. – Para empezar, en los costes inferiores de producción, especialmente por la mano de obra. Es incomparable con la Unión Europea, las diferencias son abismales. También en temas de fitosanitarios, de controles sanitarios, de calidad… No es lo mismo cumplir el origen que cumplir el destino. Y ya ni siquiera sabemos cuánto está entrando, porque, desde noviembre, no se publican los datos de las importaciones.
P. – ¿Qué opina del probable futuro acuerdo comercial entre la UE y Marruecos?
R. – Esperamos que el Parlamento Europeo lo acabe rechazando, porque es un acuerdo que ni siquiera cumple con el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que dictaminó que el Sahara Occidental no forma parte del Reino de Marruecos y, por tanto, sus producciones no pueden etiquetarse como tales y deberían ser excluidas. Ellos van a sumar miles y miles de hectáreas productoras de tomate, recibiendo ayudas de la UE para disponer de agua desalada, mientras a los agricultores europeos se les recortan las ayudas de la Política Agraria Común (PAC).
P. – ¿Cree que los consumidores valoran todos estos esfuerzos y retos que afrontan los agricultores?
R. – Deberían, ellos y las grandes cadenas, que son las que importan estos productos. Hay veces que se tiene esa sensibilidad y otras veces, pues lamentablemente no se tiene. Pero lo que sí creemos es que un producto de la Unión Europea siempre será mejor y más seguro para el consumidor. No me cabe la menor duda de eso.
P. – ¿Se sienten apoyados por las instituciones y sus representantes políticos?
R. – Por supuesto, estamos recibiendo apoyos, aunque no de todos claro. Nos gustaría que nuestros parlamentarios europeos rechazasen el acuerdo con Marruecos, pero en el Parlamento hay muchos grupos,
