El presidente de Proexport analiza las dificultades y esfuerzos del sector hortofrutícola durante la pandemia

Juan Marín Bravo ha respondido a las cuestiones planteadas por la directora de la revista Mercados, Amalia del Río, en una entrevista en la que ha abordado las inquietudes, dificultades y situación que atraviesa el sector hortofrutícola durante esta crisis y que trasladamos en las siguientes líneas:

  • ¿Cómo han evolucionado las exportaciones hortofrutícolas murcianas?

Dentro de dramática situación que vivimos, hemos demostrado que el sector agroalimentario ha seguido haciendo su trabajo como hasta ahora, suministrando verduras frescas a los lineales de España y toda Europa. Para ello, hemos transformado nuestras líneas de trabajo, los equipos, nuestra mentalidad y todo en un escaso periodo de tiempo. Hay un antes y un después en el sector y hemos estado a la altura de las circunstancias. En estos dos meses, el incremento del consumo ha ido recuperándose paulatinamente. Comenzó con España, después el resto del continente europeo y finalmente llegó hasta Reino Unido. En conjunto, las exportaciones están reaccionado a buen ritmo.

  • La comparación respecto a 2019, ¿es positiva o negativa?

No hemos estado para atender estadísticas durante estas semanas, pero la tendencia en frutas y hortalizas parece positiva. Pese a todo, los supermercados basaron su oferta los primeros días en productos de primera necesidad para facilitar la logística, y se sustituyeron especialidades que han sufrido esa decisión. En cambio, los productos esenciales que cultivamos en la Región de Murcia (cítricos, lechuga, tomate, pimiento, brócoli, coliflor) han funcionado bien, aunque hay que tener en cuenta la pérdida de la parte de nuestros clientes que estaba ubicada en el canal Horeca.

  • ¿Ha subido el coste de la producción por la pandemia?

Cuando conocimos el contenido del Real Decreto del 14 de marzo, nos encontramos con que teníamos que mover en la Región de Murcia a más de 100.000 trabajadores del sector sin una normativa que hablara más que del transporte público. En un autobús donde viajaban 60 trabajadores sólo podía ir un tercio de ellos, en una furgoneta de 9 plazas sólo se admitían 3 personas y en un vehículo donde antes se desplazaban 3 o 4 trabajadores podía ir sólo uno. Eso ha supuesto que los gastos se multipliquen por tres.

Hemos transformando nuestros puestos de trabajo haciéndolos más seguros

Hoy las centrales hortofrutícolas no son las mismas de antes. Hemos intensificado la seguridad y transformando nuestros puestos de trabajo haciéndolos más seguros. Eso va a quedar ahí para siempre, pero supone un sobrecoste en la producción. Hemos colocado metacrilatos para separar los puestos de trabajo, las primeras semanas se han comprado EPIS a cualquier precio porque había que proteger a los trabajadores y se está adquiriendo todo el material preciso para garantizar la seguridad. Y a eso unimos que no existen reportes en el transporte internacional que hacemos a Europa y debemos asumir tanto la ida de nuestros productos como la vuelta de los camiones vacíos, todo esto graba aún más el coste de producción. Nos olvidamos de que hace siete semanas estábamos subidos a los tractores denunciando que no podíamos seguir con los malos precios que acumulábamos por la la crisis que sufría el sector debido a los incrementos de costes en agua, fertilizantes, semillas y otros insumos. Estábamos pasando una situación muy difícil antes del COVID-19 y, encima, hoy es más caro producir que hace seis semanas.

  • ¿Se están repercutiendo los costes al cliente?

En Europa hemos conseguido negociar con los discount y, en cuanto a los programas que teníamos cerrados con Reino Unido y España, hemos tenido dificultades para repercutir los costes pero seguimos negociando para que lo entiendan.

  • ¿Debe conocer esto el consumidor?

El consumidor se está encontrando productos con un 10 o 15% de precio superior en algunos momentos y debe saber por qué ya que no sólo tiene que ver con el COVID. Hemos tenido la primavera más fresca y lluviosa de los últimos 80 años. Los productos hortícolas no crecían ni maduraban por la falta de luz. Con esta situación, cuando había escasez de producto en el mercado, la ley de la oferta y la demanda ha funcionado y el consumidor ha entendido las desviaciones en el precio cuando se le han repercutido, ya que parte de los costes lo han asumido los agricultores y parte la distribución comercial. La sociedad ha percibido la importancia del sector agrícola, que ha estado levantándose cada mañana para ir a los campos a recolectar esas verduras y lograr que se llenaran las estanterías de frutas y verduras frescas todos los días.

  • ¿Qué consecuencias va a tener la crisis económica ocasionada por el virur?

La relación con la distribución debe ser más estrecha y más fuerte. ¿Qué hubiera pasado si la cesta de la compra hubiera dependido de terceros países como ha ocurrido con el textil y China?. Tenemos que afianzar nuestras relaciones y ser muy cautos para no hacer desaparecer nuestro sector primario. Nos ha señalado como un sector estratégico y tenemos que creerlo todos: instituciones, consumidores, productores y distribuidores. Es triste que una situación tan dramática nos lo haya tenido que mostrar.

  • ¿Cómo será el consumidor a partir de ahora?

Estamos cambiando los hábitos de consumo. Nos hemos hecho cocinillas y hemos abandonado el comer fuera y rápido. Se ha generado una confianza con el detallista. Creo que será más fiel a las frutas y verduras.

  • ¿Se tendrá que reforzar más la seguridad alimentaria?

Siempre hemos sido reconocidos por nuestra seguridad alimentaria. Nuestros problemas han venido por los costes, no por la seguridad y calidad de nuestras producciones. Ahora hemos reforzado esa situación y vamos a ser mucho más seguros, estructurados y más garantistas. A nuestros predecesores no se les había planteado esta situación y nosotros hemos cambiado esa mentalidad.

  • ¿Quedará en la memoria reconocimiento al sector agrario por parte de las instituciones y la sociedad?

La memoria es corta. Pero es labor de todos que no se nos olvide. No queremos nada gratuito, pero necesitamos que se tenga en cuenta todo lo que estamos haciendo desde el sector hortofrutícola y que, tanto en las instituciones comunitarias como las nacionales, se haga justicia.

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