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La formación de precios agrarios
La deseada colaboración entre productor y distribuidor
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LOS INICIOS

Las relaciones entre el origen y el destino han cambiado desde que las cadenas de supermercados se han hecho presentes por dos motivos: la búsqueda de relaciones más intensas y contínuas entre supermercados y productores y las nuevas vías de negociación a partir de los objetivos comerciales de los supemercados.

Antes de la llegada de la gran distribución, las operaciones origen-destino se negociaban a diario y el interlocutor era el mayorista, que se usaba como profesional intermediario entre el productor y la tienda. Aquel intermediario gozaba de la confianza del productor y de la tienda, y ésta se perdía cuando había un abuso entre el precio que pagaba al productor y el precio que la tienda liquidaba al intermediario.

Aunque el comercio era muy abierto a nivel internacional existían dos puntos de negocio y comercio clave en las relaciones origen-destino: Francia y concretamente el Mercado Internacional de Saint-Charles en Perpignan (www.saintcharlesinternational.com) y Holanda, y concretamente, el mercado de Barendrecht donde actualmente se concentran grandes grupos importadores europeos como Hage International –propiedad de The Greenery-, Bakker –propiedad de Univeg-, Hillfresh International,…

Desde Francia se reexportaba a la misma Francia, Italia, Suiza y algunos mercados del Este de Europa y desde Holanda se reexportaba al Reino Unido, Alemania y los mercados nórdicos. Estas dos figuran fueron perdiendo peso en el momento en que los exportadores españoles fueron trabajando con intermediarios de los mercados en cuestión y se acercaron a Reino Unido, Alemania, Italia o Austria.

Aquellas operaciones eran diarias o como mucho semanales y la unidad de venta más común era el palet. El precio lo marcaba la necesidad del cliente tanto como la disponibilidad de servir del productor y así se fijaba el precio final. Ambas partes manejaban un mismo lenguaje ya que hablaban profesionales de las frutas y hortalizas que conocían que la primera necesidad era satisfacer al productor para continuar con la actividad.

Aquellas relaciones comerciales eran fluídas y contínuas y estaban versadas en el principio de la confianza, por lo que existían lazos no sólo comerciales sino personales y vinculaciones fuera del negocio que permitían acuerdos rápidos entre ambas partes.

ENLACES DE INTERÉS
http://www.saintcharlesinternational.com
DOCUMENTACIÓN
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